batalladearausioMario había recibido una profecía halagüeña de una afamada pitonisa, sería cónsul 7 veces, sería el segundo fundador de Roma, el romano más importante de su tiempo. Y estaba atrancado en Numidia, ya comenzaba su segundo año y la cosa no estaba mejor que con Celio Metelo, es más, estaba peor con la alianza en Yugurta y Bocco.

Mario había reparado en un joven pretor, Lucio Cornelio Sila, un aristócrata venido a menos muy ambicioso, Mario sabía que haría lo que fuera por obtener fama y dinero, como todos los aristócratas y decidió utilizarlo.

En 105 a. C. comenzó una aventura de intrigas y espionaje protagonizada por Sila, este se desplazó a la frontera con Mauritania e inició secretamente con Bocco una serie de encuentros encaminados a romper su alianza con Numidia, y a traicionar a Yugurta. Bocco, jugaba a apoyar a un bando o a otro según su conveniencia. No había dudas de que Roma vencería a Numidia, pero, los bárbaros de nuevo irrumpían por el norte, si los barbaros vencían como siempre a Roma, Roma tendría que llamar a Mario y su ejército y Yugurta ganaría la guerra y sería dueño del África romana. Bocco no rompería su alianza mientras Roma tuviera dos guerras entre manos.

La batalla de Arausio

Efectivamente, en 105 a. C. los exploradores de Cepio detectaron las avanzadillas bárbaras y rápidamente se informó a Roma. Roma movilizó un ejército de apoyo comandado por el cónsul electo Malio.
Legalmente el cónsul era la máxima autoridad y Cepio era un procónsul subordinado a este, pero Malio era un llamado “hombre nuevo”, como Mario. Los hombres nuevos eran hombres sin alcurnia que alcanzaban por primera vez el consulado para su familia. Los rancios aristócratas como Cepio despreciaban a los hombres nuevos, se consideraban mejores que ellos y Cepio no estaba dispuesto a recibir órdenes de un hombre nuevo por muy cónsul que fuese.

Malio trató de imponer su autoridad y Cepio debió de amenazar con usar sus contactos en los tribunales para procesar a Malio tras su consulado. Malio pidió ayuda al Senado.

Marco Aurelio Escauro fue enviado por Malio con 5.000 jinetes unos 55 kilómetros al norte para observar a los barbaros y para disuadirlos de proseguir su viaje hacia el sur. El efecto fue el contrario, Escauro se acuarteló perdiendo así la movilidad de la caballería, fue rodeado por 200000 bárbaros en un terreno llano. Escauro fue capturado vivo y fue llevado ante el rey de los bárbaros Boiorix. Escauro, aristócrata arrogante, amenazó al rey bárbaro que si no se marcha de inmediato, su pueblo sería exterminado, este lo mandó quemar vivo en una jaula de mimbre. El envío y perdida de estos hombres fue crucial para el desarrollo de la batalla final como ya veremos luego.

El senado envío una comisión para convencer a Cepio de que aceptará la autoridad del Cónsul Malio, pero Cepio no cedió y se llevó sus tropas 35 kilómetros, al otro lado del río Ródano.

Esta maniobra pilló desprevenidos a los barbaros que no la esperaba y se vieron rodeados por dos ejércitos romanos.

¿Fue una maniobra fortuita?, ¿sabía Cepio que venían los bárbaros?

Boiorix comenzó las negociaciones con Malio para una retirada bárbara. Cepio no podía permitir que Malio obtuviera una victoria sin presentar batalla. Él había desobedecido al cónsul electo y a la comisión del senado, sin duda la victoria pacifica de Malio supondría su procesamiento y condena. Él debía derrotar a los bárbaros, era la única forma de evitar el juicio.

La maniobra de Cepio fue premeditada, pretendía lo que pasó, sorprender a los cimbrios y que estos negociaran con el Cónsul para así el poder atacarlos a traición, derrotarlos, adjudicarse la victoria sobre los bárbaros y evitar el proceso judicial por desobediencia.

Mientras los bárbaros negociaban con el Cónsul, Cepio atacó el campamento bárbaro. La tenacidad de los cimbrios no solo contuvo el ataque romano sino que los eliminó y les permitió organizar un ataque al campamento de Cepio que falto de efectivos fue destruido.

Boiorix no dudo en aprovechar la situación, sabía que la moral de las tropas del cónsul era baja como consecuencia de ver morir a sus compañeros. La moral de los cimbrios en cambio era alta y atacó el otro campamento romano.

Malio cubrió su flanco izquierdo con el Ródano, pero no poseía caballería para proteger el flanco derecho, esto estaba destinado a los 5.000 extintos jinetes del difunto Escaurio. Boiorix los flanqueo por la derecha y los empujó hacía el río donde fueron masacrados. Los legionarios con su pesada cota me maya no podían nadar y se ahogaron.

Ese día en Arausio, Roma perdió 80.000 legionarios, los últimos legionarios tradicionales y los primeros profesionales del censo por cabeza y unos 40.000 aliados de las ciudades itálicas.

Tanto Cepio como Malio sobrevivieron, fueron juzgados por perdida de un ejército y condenados. Cepio fue desterrado y se marchó a la provincia de Asia a disfrutar del oro robado en Tolosa.

La batalla de Arausio fue la mayor derrota de la república romana, murieron más soldados que en la batalla de Cannas a manos de los cartagineses de Aníbal.

¿Por qué se volvieron a marchar los cimbrios cuando de nuevo tenían Italia a sus pies?

Para mí está claro, el hecho de volver tres veces, las dos ya descritas y una tercera que narraremos me hace pensar que los germanos querían Italia.
—Pero si ya la tenían, solo tenían que ocuparla—pueden pensar.
—¿Seguro?
Cierto es que derrotaron a los romanos, sabemos cuántos romanos murieron, sabemos que los barbaros eran muchísimos más, pero, ¿Cuántos de ellos quedaron tras la batalla?
Los romanos estaban mejor equipados, luchaban en formación y de forma eficiente, a pesar de sus errores y derrotas matarían a muchísimos barbaros, tantos que considero que las victorias bárbaras eran pírricas. No tuvieron suficientes efectivos para invadir Italia y más conociendo la existencia de una guerra en Numidia con un ejército romano victorioso.
Los cimbrios trataban de entrar a Italia, eran interceptados por los romanos y obtenían pírricas victorias, como no podrían aprovechar la victoria por falta de efectivos volvía a la Galia o Hispania a nutrirse de tribus galas para luego volver a intentarlo. No suena a galo Boiorix rey de los cimbrios.
El contingente cimbrio debía ya ser escaso, al igual que el germano, la gran mayoría serían galos unidos a los germanos.

Para Sila la cosa se ponía difícil, tras la derrota de Arausio, Bocco no rompería su alianza con Yugurta pero, como ya sucedió en el pasado, los cimbrios dieron la vuelta y se marcharon a las Galias.

Bocco, conociendo lo acontecido, supuso, seguramente inducido por Sila, que lo cimbrios tardarían dos o tres años en regresar a Roma, dos o tres años llevarían las legiones romanas a su capital en Mauritania, ahora tenía la oportunidad de hacerse perdonar por los romanos y eso hizo.
Convocó a Yugurta a una cita para debatir las halagüeñas perspectivas de la guerra tras la derrota romana con los cimbrios y a esta cita acudió Sila quien apresó a Yugurta, la guerra había terminado.

Ahora Mario tenía un nuevo objetivo, derrotar a los germanos.

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Manuel Lara, escritor apasionado de la historia. Es Diplomado en Mitología por la Universidad de Harvard en Edx, donde estudió con Gregory Nagy y la de Pensilvania en Coursera donde estudió con Peter Struck. También es diplomado en Historia por la Universidad Hebrea de Jerusalen donde estudio con el Dr Harari. Ha escrito libros de novela histórica como Las laderas del Parnés o La morada de Tántalo, ensayos como Camino de Maratón, La última década o Cuentos cavernícolas.