Era el tirano de Mileto puesto por los persas poco antes de la revuelta jónica. Mileto era la gran metrópolis persa en el Egeo, sede de la marina de guerra imperial y principal centro comercial con una condición especial que prácticamente la convertía en una aliada de los persas.

Durante la campaña escita de Dario I formo parte del contingente griego que custodiaba el puente de barcas sobre el Danubio por donde cruzó el ejército del gran rey, convenció a los jonios de que no destruyeran este puente, abandonando así a Dario y no se rebelaran contra los persas, propuesta que defendía Milcíades de Atenas. Dario, gracias a Histieo, pudo regresar a Asia con su ejercito sano y salvo y como premio por sus servicios, le dio el señorío de Mircinos, en Tracia, región rica en minas de plata y bosques, ideal para construir una flota, lugar fronterizo donde un hombre ambicioso podía hacer mayor fortuna.

Megabazo, el comandante en jefe persa de todos los territorios europeos recién adquiridos por el gran rey no confiaba en Histieo y comenzó a desacreditarlo ante este indicándole que un hombre como Histieo con esos recursos podría ser un formidable enemigo, Dario entonces decidió, no quitar su nuevo señorío a Histieo para no reconocer su error, sino recompensar a Histieo con el título de consejero del rey en asuntos griegos y ”compañero de la mesa real” con lo que Histieo tuvo que abandonar su patria y ambiciones y acompañar al gran rey a Susa.

Histieo marchó resignado a Susa pero no abandonó sus ambiciones y sólo esperaba la oportunidad propicia para realizarlas.

Envió un esclavo a Aristagoras, familiar suyo y tirano interino de Mileto, con un mensaje bajo el cabello con instrucciones para que se levantara contra los persas, este que ya lo había decido antes de recibir el mensaje, inicio la revuelta jónica.

Dario, tal como esperaba Histieo, lo envió como agente suyo para resolver esta crisis.Histieo llego a Sardes y Artafernes, el sátrapa de Lidia y hermano de Dario, no solo no confiá en el sino que le acuso de ser el instigador de la rebelión. Histieo huyo de Sardes y se encaminó a la Jonia para liderar la insurrección, pero fue encarcelado en Quíos, los griegos lo creían un agente de Dario y una vez verificada su desobediencia al persa, fue liberado.

Histieo entonces convenció a los jonios de ser el instigador de la revuelta y envió unas cartas a Sardes dirigidas a unos notables persas con los que había acordado una conjura, las cartas fueron entregadas a Artafernes y este deshizo la conjura y ejecuto a los traidores.

Aristágoras ya había muerto y Histieo trato de liderar Mileto, tuvo que huir de allí, tampoco lo escucharon en Quíos, tuvo mayor fortuna en Mitilene donde consiguió el mando de 8 galeras con las que se dedicó a la piratería en las aguas de Bizancio.

Tras la caída de Mileto, Histieo traslado sus operaciones a Quíos donde tomo Cela y la convirtió en su cuartel general, logro reunir un pequeño ejército con los jonios fugitivos de los persas y sitio la ciudad de Taso.

Ante el avance de la flota fenicia hacia Lesbos, Histieo levanto el sitio de Taso y llevo su ejército al continente para abastecerse en la región de los Misios donde accidentalmente encontraron un ejército persa dirigido por Harpago, que destruyo a los jonios y capturo a Histieo.
Histieo fue conducido a Sardes donde Artafernes lo mando empalar y su cabeza embalsamada fue enviada a Susa

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Manuel Lara, escritor apasionado de la historia. Es Diplomado en Mitología por la Universidad de Harvard en Edx, donde estudió con Gregory Nagy y la de Pensilvania en Coursera donde estudió con Peter Struck. También es diplomado en Historia por la Universidad Hebrea de Jerusalen donde estudio con el Dr Harari. Ha escrito libros de novela histórica como Las laderas del Parnés o La morada de Tántalo, ensayos como Camino de Maratón, La última década o Cuentos cavernícolas.