Es un hecho sabido que el hombre es un animal racional, además, existe la creencia de que el nombre es el animal racional, el resto de los habitantes de este planeta y según otros de todo el universo son meras bestias irracionales.
Sirva de ejemplo este caso, una habitación vacía, un chimpancé, una silla en un rincón, un palo y colgado del techo con una cuerda en el centro de la habitación, un plátano, el chimpancé cogerá el palo y se subirá a la silla,

tratará de tirar el plátano con el palo, nunca se le ocurrirá mover la silla y ponerla bajo el plátano. Un niño pequeñín rápidamente arrimará la silla debajo del plátano y se alzará sobre ella para conseguir su premio.
Si hacemos el experimento con otro animal, seguro que ni usa el palo y mucho menos acerca la silla, se pondrá a saltar tratando de llegar al plátano. Es el hombre el único ser racional, no, no lo es, es el más racional, es quien mejor utiliza los elementos de su entorno y quien incluso crea elementos nuevos para conseguir un fin, no por ser racional, sino porque tiene la capacidad de hacerlo, el chimpancé usa los mismos elementos que el niño, aunque de otra forma, el chimpancé es más racional que otros animales y menos racional que nosotros, pero son racionales, la diferencia podría estar no en ser racionales sino en ser más racionales que los demás, es posible aunque sería un poco triste para el ego humano

Hace 500.000 años habitó nuestro planeta un proto humano llamado homo Heidelbergensis, esté hombre medía 1,80, tenía un celebro casi igual que el nuestro, era un extraordinario cazador, fabricaba un sinfín de herramientas para todos los fines, lanzas, raspadores, agujas, estos hombres como nosotros, amaban, lloraban, aparentemente eran iguales que nosotros, eran los reyes de la creación, pero su mundo se limitaba a sus sentidos, su mundo era lo que veían y lo que tocaban, lo que oían u olían, su mundo, como el resto de los animales de este planeta, se limita a sus sentidos, no se han encontrado enterramientos, no se encontraron pinturas, no se encontraron adornos, no eran capaces de imaginar un mundo de ultratumba, simplemente no eran capaces de imaginar, para ellos no había arte, ni otra cosa que no fuera el mundo que captan sus sentidos, igual que cualquier otro animal, era un súper animal.
A este hombre la naturaleza lo puso a prueba, a los moradores de Europa los sometió durante cientos de miles de años a temperaturas glaciales, este hombre evolucionó y se convirtió en el hombre de hielo, el nearthental, más pequeño que su antecesor, con extremidades más cortas, huesos más robustos, tenían un cerebro más grande que el nuestro, era un hombre hecho para el frío y para sufrir. Pero nunca imaginó
Los africanos se vieron sometidos a una sequía extrema, cientos de miles de años buscando alimento y sobre todo, buscando agua, los europeos tuvieron agua en abundancia , los africanos tuvieron que buscarla constantemente, estos para buscar el líquido elemento terminaron desarrollando un arma que les permitió salvar esta contingencia, un arma que les permitiría salvar cualquier problema en el futuro , imaginaron, gracias a la imaginación solucionaron el problema de abastecimiento de agua en una época de miles de años de sequía, gracias a la imaginación se inventó el arte y la religión, gracias a la imaginación seguimos en la faz de la tierra y las demás especies proto humanas desaparecieron.
Sí, somos lo que somos no por ser racionales, sino por imaginar, la imaginación nos distingue de todos los seres de este planeta, imaginemos, es el gran logro de nuestra especie, imaginemos, es lo que nos hace ser seres humanos y puestos a imaginar, porque no plasmar nuestra imaginación a través de la palabra escrita.

Información extraída de la Serie Caminado con cavernícolas de la BBC

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Manuel Lara, escritor apasionado de la historia. Es Diplomado en Mitología por la Universidad de Harvard en Edx, donde estudió con Gregory Nagy y la de Pensilvania en Coursera donde estudió con Peter Struck. También es diplomado en Historia por la Universidad Hebrea de Jerusalen donde estudio con el Dr Harari.
Ha escrito libros de novela histórica como Las laderas del Parnés o La morada de Tántalo, ensayos como Camino de Maratón, La última década o Cuentos cavernícolas.