En el año 902 d. C. Gonzalo Fernández construyó en una estratégica aldea situada a 45 kilómetros al norte de Burgos, España, llamada Lara de los Infantes el castillo de Lara. Este castillo fue la primera fortaleza del condado de Castilla, del cual él fue el primer conde. Este condado era dependiente en esa fecha del reino de Asturias.
El castillo tenía por misión proteger a la población de Lara de los Infantes y las aldeas cercanas de los ataques de las tropas musulmanas acuarteladas en Carazo.
Estas tropas musulmanas eran las encargadas de proteger la marca defensiva del Califato de Córdoba.
Las marcas eran tierras fronterizas entre el islam y los reinos cristianos, propiedad de los musulmanes que despoblaban y militarizaban para defender la frontera.
El aumento de la población en el reino de Asturias hizo que muchos colonos se arriesgaran a asentarse en la marca musulmana buscando tierras de cultivo. Como en las películas de pistoleros, los colonos se asientan en territorio indio, los indios los matan y luego la caballería construía un fuerte para defenderlos. Aquí los indios eran los musulmanes y el fuerte de la caballería era el castillo.
El reino de Asturias estaba gobernado por una dinastía visigoda iniciada por el mítico Don Pelayo. La población asturiana tenía su origen en la fusión de las tribus romanizadas de origen celta, los cántabros y astures con un gran contingente de población traída por los reyes godos-asturianos del valle del Duero de origen visigodo.
Gonzalo Fernández, primer conde de Castilla, señor del castillo de Lara, es quien comienza a escribir la historia de los Lara, pero colonos asturianos fundaron Lara de los Infantes antes de la llegada de su primer conde.
Lo que sí es casi seguro es que todos los que nos apellidamos Lara, teníamos un antepasado entre los cientos de personas que vivieron junto a Gonzalo Fernández en Lara de los infantes en 902 d. C.
Los apellidos de la época lamentablemente no seguían la costumbre romana sino la tribal de cántabros, satures o godos. Empezaremos por el propio primer conde, Gonzalo Fernández, su nombre es Gonzalo, su apellido Fernández. Ahora es cuando los Fernández del mundo se alegran y se proclaman herederos del primer Conde de Castilla, pues no, Fernández viene a significar hijo de Fernán, la terminación “ez” detrás de un nombre significa “hijo de”.
Gonzalo Fernández es pues Gonzalo, hijo de Fernán y los hijos de Gonzalo Fernández fueron Ramiro y Fernán, ambos apellidados González, hijos de Gonzalo.
¿Qué hubiera sucedido si hubiera habido otro Gonzalo Fernández?
Pudo haberlo perfectamente pero el conde ya se llama así y no eran familia, simplemente uno es vasallo del otro, así que el Gonzalo Fernández vasallo simplemente dejaría de llamarse Fernández y pasaría a llamarse; según su profesión, Gonzalo Molinero o Gonzalo Carpintero, según donde habitase, Gonzalo Laguna o Gonzalo Montes, según un mote o cualidad, Gonzalo Fuerte, Gonzalo Gordo o Gonzalo Matamoros.
Si Gonzalo Carpintero, o Fernández o Laguna, se marchara a otra ciudad a vivir, puede que allí habitase otro con su nombre, Gonzalo Carpintero pasaría a llamarse Gonzalo Lara o Gonzalo de Lara pues provenía de Lara de los Infantes.
Durante los siglos XIV y XV la nobleza castellana mantuvo continuas guerras contra los reyes por la propensión de estos de acaparar el poder en detrimento de ellos. 
Los siervos de la gleba, los vasallos, estaban unidos indisolublemente a la tierra y como esta eran propiedad de los nobles.
Nuestros antepasados tenían esta condición
Los reyes de Castilla, como los aragoneses, franceses o cualquier rey cristiano, para restar poder a la nobleza, dio privilegios a las ciudades, fueros y los vasallos que se refugiara en ellas durante un tiempo sin ser reclamado por su señor, pasaba a ser legalmente libres.
Miles de vasallos abandonaron sus tierras durante estos siglos acogiéndose a estos fueros, todos los refugiados en cualquier ciudad del Alfoz de Lara pasaron a llamarse De Lara.
Así pues, todos los Lara somos descendientes de aquellos cientos que poblaron Lara de los Infantes a finales del siglo IX y principios del X d. C. y que posteriormente, posiblemente durante el siglo XIV y el XV emigraron a las ciudades quienes les dieron el apellido Lara, o sea, provenientes de Lara.
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Manuel Lara, escritor apasionado de la historia. Es Diplomado en Mitología por la Universidad de Harvard en Edx, donde estudió con Gregory Nagy y la de Pensilvania en Coursera donde estudió con Peter Struck. También es diplomado en Historia por la Universidad Hebrea de Jerusalen donde estudio con el Dr Harari.
Ha escrito libros de novela histórica como Las laderas del Parnés o La morada de Tántalo, ensayos como Camino de Maratón, La última década o Cuentos cavernícolas.